domingo, 3 de julio de 2011

El Ángel


Madres amigas, madres hijas, madres hermanas, 

madres estudiantes, madres profesionales, 

madres amas de casa, madres revolucionarias, madres luchadoras, 

madres abuelas, madres que no engendraron pero que aprendieron que el amor es más fuerte que la sangre, 

madres que día a día hacen respetar el hecho de ser mujeres y el ser la ayuda de Dios en el misterioso Plan de la creación. 

A ustedes cómplices de pataditas en el vientre, del garabato, de la primera ilusión, del primer desamor, de la graduación.... 

Testigos del círculo de la vida que frente a sus ojos se vuelve a recrearse una y otra vez al ver a la hija convertirse en madre también, o a la nuera dando vida a otro ser q también lleva su sangre, y que amara hasta el fin de sus días como si fuera propio… 

A todas, mujeres hechas de miel y hierro,  porque el amor de madre es el más puro, es infinito, desinteresado, abnegado.

Porque cuando las mujeres nos convertimos en madres, dejamos de ser terrenales y nos convertimos en ángeles.



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